En serio, la vida no es seria

Desde que aprendí  Ascensión, que es la técnica que enseñan los Ishayas de The Bright Path, no tomarme la vida tan en serio se ha convertido en un juego. Había aspectos en mi vida donde el estrés y la tensión  tomaban el control, especialmente en mis relaciones.

 

Ha sido un viaje de descubrimientos increíbles y lo que más me gusta es que la seriedad no ha sido necesaria ¡para nada!

 

Espero que mi experiencia de algún modo sea útil y pueda ayudarte  en tu propio viaje.

La vida seria

No sé exactamente cuándo empecé a darme cuenta de que la mayoría de los adultos que me rodeaban estaban estresados y preocupados. La alegría parecía ya no ser parte de su día a día. Quizá se permitían pasar un buen rato los fines de semana cuando por fin descansaban y se relajaban, aunque observé  que en ocasiones el alcohol o pasar interminables horas en la TV jugaba un papel fundamental en eso. El domingo por la noche, volvían a actuar serios, sabiendo lo que venía  para la semana.

Las quejas, el mal humor y la frustración eran lo que percibía y creía que eso significaba ser un “Adulto normal y responsable”. Estaba tan equivocada.

Mi respeto y admiración por esos adultos permanece intacto, pero vislumbrar cómo es vivir en el mundo de los adultos, limita el disfrute de la vida y es muy poco atractivo. Estos adultos aprendieron lo mismo siendo jóvenes, completamente inconscientes de que estaban perpetuando esos patrones de comportamiento.

 

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Cuando todo era importante

Así que fui creciendo y haciendo muy importantes las cosas que un adulto hace importantes: el trabajo, los pendientes, hacerse cargo de otros, la salud, la seguridad, tener dinero, adquirir cosas, el futuro  y, poco a poco, la alegría y la espontaneidad parecían desvanecerse. Pensaba: “¡Sí, creo que voy en la dirección correcta!  Estoy madurando”. Y al mismo tiempo, cada vez mi corazón un poco más cerrado,  “mis” asuntos y “mi” vida más importantes que las de otros, un poco más de neurosis acumulándose en mi sistema nervioso. Esto se traducía en estar más reactiva, a la defensiva y muy acelerada. Todo lo que hacía o decía parecía llevar un sello de  “persona adulta seria y responsable a cargo”. Desde hacer la comida hasta trabajar. Responsabilidad igual a seriedad. La verdad es que en algún punto sentí que me estaba amargando ¡todavía no tenía ni 30 años!

 

Encontrando La Ascensión

Mi mamá ya había aprendido a meditar con la herramienta que enseñan los Monjes Ishayas llamada Ascensión.

 

Aun cuando yo criticaba a mi mamá por pasar horas sentada haciendo nada (así lo veía yo), una parte de mí reconocía que ella era el ser  más amoroso y pacífico que tenía cerca. Ella siempre me amaba sin importar qué y estaba dispuesta a ayudarme pacientemente y, sobre todo, tenía esa presencia, ese “algo” que no sabía describir, “eso” que mi corazón estaba anhelando desde hace mucho tiempo.

 

Sentía mucha resistencia de aprender a Ascender, pero la vida se puso de cabeza por un tiempo y sabía que tenía que hacer algo. La montaña rusa de mi mente estaba quitándome la alegría de vivir. Quería estabilidad y sólo un poco más de calma.

 

Así que aprendí a Ascender. Francamente no creía en nada de lo que los maestros me compartían. Parecía que exageraban las cosas y los veía algo hippies pero, necesitaba cambiar, así que empecé a usar la Ascensión, a manera de ponerla a prueba.

 

Comencé a notar cambios desde los primeros días. Ya no estaba reaccionando. Me sentía más flexible y dispuesta a escuchar. La vida se volvía más fluida y sin esfuerzo.

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El mejor consejo para mi vida

Al poco tiempo de haber comenzado a Ascender, asistí a una conferencia organizada por un maestro Ishaya, y él dijo: Si quieres  tener una vida llena de gozo, te sugiero que hagas lo siguiente:

“Tómate cada día un poco menos en serio la vida y, sobre todo, a ti mismo”.

Me sorprendió mucho darme cuenta de que la seriedad no era necesaria y que solo era algo aprendido. Fue muy liberador poder verlo. Noté que al ascender me ponía en un lugar de menor “importancia personal” y que todos estamos conectados desde un lugar de paz, armonía, fluidez y una aceptación natural de lo que es.

Ahí es donde el viaje comenzó, empecé a cambiar la relación con la mente que es ilimitada. ¡Entonces decidí tomar muy en serio ese consejo!

Juego, exploración y descubrimientos

Desde el primer día quedé fascinada con mis descubrimientos. Pude ver que toda la seriedad se ligaba a tomarme las cosas de forma muy personal. Esas cosas que son importantes y parecen definirnos, en las que hemos invertido mucho tiempo y energía. Para mí: la música, ser maestra, mi camino espiritual, ser una hermana, amiga y sobre todo, ser pareja.

 

Hay un gran contraste cuando me siento contraída. Es difícil poder ver el humor en las situaciones. Me daban ganas de huir, no querer hablar, sentir rechazo o resistencia, sentirme menos presente. En esos momentos, la invitación es a seguir jugando.

¡Reírme más de mí misma cada día en medio del caos es increíble!

La libertad y la frescura se revelan de forma instantánea. Hay disfrute y una conexión más profunda con todo a mi alrededor.

 

Hoy el  contraste es uno de mis mejores aliados para darme cuenta cuando estoy tomándome algo personal. Y es maravilloso que usar la Ascensión es la manera más natural y directa  para regresar  a ese lugar donde experimento unión, donde cualquier cosa que parecía  importante se disuelve. Hay un espacio inmenso para sólo Ser y dejar ser lo que es.

 

El consejo sobre vivir en mayor gozo ha sido uno de los mejores consejos que he recibido, y deseo lo mismo para ti. Espero que esta sea una amorosa invitación para explorar, jugar y descubrir cómo será la vida para ti si decides soltar la seriedad.

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